La gestión de multas de tráfico en empresas con flotas de vehículos o con un uso intensivo del coche corporativo suele empezar como una tarea administrativa más. Sin embargo, con el paso del tiempo, el volumen de sanciones, la complejidad de las notificaciones electrónicas y los plazos legales convierten este proceso en un auténtico foco de problemas, costes ocultos y riesgos legales.





