Cada año, los accidentes de tráfico laborales generan pérdidas millonarias a las empresas españolas. No solo por los costes directos —reparaciones, seguros, bajas médicas— sino por todo lo que no aparece en ninguna factura: el tiempo perdido en gestiones, el impacto en la operativa del día a día, los retrasos comerciales y el deterioro de la imagen ante clientes.





