Entrevista a Emilio de Villota

Emilio de Villota, madrileño y ex piloto de Formula 1, participó en 14 Grandes Premios, ganó dos pruebas del Mundial de Resistencia y en 1980 se proclamó vencedor del Campeonato Británico de Fórmula 1 Aurora.

Emilio debutó en Fórmula 1 a los mandos de un Brabham Ford BT44, alquilado al efecto de poder participar en el GP de España de 1976. En 1977 el piloto desarrolló un proyecto más ambicioso que le convertiría en el quinto español en participar en Fórmula 1. Emilio lideró la estructura de un modesto equipo privado con el que disputó 7 grandes premios de la temporada europea donde logró clasificarse en el GP de España y en el de Austria. En 1978, 79 disputa el Campeonato Británico de Fórmula 1 Aurora proclamándose Campeón en 1980.

En ese mismo año, en 1980 creó la Escuela de Pilotos Emilio de Villota, por la que han pasado hasta la fecha más de 20.000 alumnos; entre otros, pilotos tan relevantes como; Martínez de la Rosa, Carlos Sainz Padre, Carlos Sainz hijo, Fernando Alonso, Antonio García, Marc Gené. Pero también conductores particulares o de empresas con la única pretensión de conducir mejor o más seguro.

Vinculado también a los medios de comunicación, fue director y editor durante 12 años de la revista Car and Drive.

Emilio de Villota

¿Qué te llevó a ser piloto?

Una vivencia de mi juventud. A mí y a mis amigos nos gustaban los coches, todos los regalos que pedía para los Reyes Magos estaban relacionados con los coches. De más mayor lo empecé a seguir en los telediarios, Fangio, Jim Clark, Graham Hill, Stewart, me parecían héroes. Un día nos enteramos que por San Rafael pasaría el rally de España, un tramo cronometrado de San Rafael al Espinar, y fuimos todos a verlo. Estábamos todos a las 6 de mañana esperando ver el rally. Cuando empezamos a ver los resplandores de los coches, los fogonazos, me fui cargando de emoción. Cada vez veía más luces que se iban acercando, cada vez tenía más cerca el ruido de los motores y de repente, sale un coche de la curva con la zaga casi por delante y se metió en la siguiente con otro volantazo brusco, y pensé:: “yo quiero ser como ese, lo que acabo de ver no es posible”. De esa noche empezó a tomar forma mi sueño, mi vocación, mi hobby.

¿Qué podrías decir tras los años que estuviste al frente de la Escuela de Pilotos?

Tras 34 años trabajando en esta actividad, revisar el trabajo realizado y las sensaciones percibidas, pude valorar realmente la importancia de la seguridad vial.

Del producto de la reflexión de todos estos años, sumado lo que dijo María de que el mensaje que ha de recibir un hombre relativo a la seguridad vial, no es el mismo al que ha de recibir una mujer. Creo que el hombre está sobrado de coraje, de venirse arriba conduciendo, mientras que una mujer tiene un instinto de protección y de seguridad muy elevado, mucho más que el instinto del hombre. Una mujer al volante necesita que le recuerden que “está perfectamente capacitada para conducir con total seguridad y destreza, que puede perfectamente hacer todo lo que se proponga, sin límites, pero incluso, puede estar más preparada para afrontar situaciones adversas, justamente por su instinto de protección y seguridad”.   

¿Cuál es el mensaje que deberíamos lanzar a la sociedad?

Yo comprendo que estar siempre hablando de accidentes, reflejando el terror, el miedo; al hombre le va de cine ya que este tipo de mensaje le pueden consternar e incluso llegar a hacerle reflexionar sobre ello y preguntarse a si mismo “qué estoy haciendo, voy a tener más cuidado”. A la mujer, sin embargo, ese mismo mensaje le resultará negativo porque tiene un instinto de protección elevado y hay que pensar en otras cosas. Si encima vas con afirmaciones del tipo “te vas a matar y a los que van contigo”, pues lo que haces es tenerla más agarrotada.

El mensaje clave sería aquel que nos hiciera ver que debemos convertir todo ese escenario en nuestro cómplice. En vez de ver rivales a nuestro alrededor, lo que deberíamos ver es lo que realmente son: conductores y peatones, para entender que todos son tus compañeros de viaje.

Si tuviéramos la capacidad de verlo desde ese prisma, nuestra actitud al volante cambiaría radicalmente, sería mucho más relajada, tranquila y disfrutaríamos más las horas y los momentos que estamos conduciendo. Nos saludaríamos, nos daríamos las gracias, nos haríamos luces para que nos incorporásemos a las diferentes vías, etc…

Toda esa rivalidad y agresividad que tenemos hay que convertirla en solidaridad, en conducción solidaria. No es un mensaje que se haya planteado hasta ahora. El mensaje que existe en estos momentos y que más se escucha desde siempre es: respeta, prevé, alcohol, drogas, etc. Todos estos avisos son muy duros, muy fuertes. Cuando los mensajes son abundantes en una misma línea, no cubre todos los perfiles de receptores. Sin embargo, si alternamos estos mensajes con otros que le den otro sentido al mismo, cubriríamos los dos perfiles claros de receptores.

Emilio de Villota

¿Tenemos una forma negativa de lanzar los mensajes para frenar la seguridad vial?

Sí, y estos mensajes podrían ser positivos. Yo creo que el tráfico y la conducción de ahí fuera necesitan de mensajes positivos. Y que lleguen de otra forma distinta: Que no sea “no hagas esto”, “no hagas lo otro”. Sino “echa un cable a este”, “saluda”, “no le des al limpia cristales y pongas al de atrás perdido”. Son muchas cosas. Y cuando circulas habitual o esporádicamente y ves la cantidad de agresividad que hay en todos los movimientos, es cuando te das cuenta de la importancia de cambiar el mensaje. Ahora bien, ¿por qué ocurre esto? Pues principalmente por la prisa, y eso tiene muy mala solución. Porque todos llegamos tarde a los sitios. Es que incluso tenemos tal estrés que somos incapaces de recordarnos a nosotros mismos que debemos salir antes para llegar bien, ir más relajados a los sitios y no ir apurando hasta el último segundo, porque esto sin duda hará que cuando conduzcamos vayamos corriendo y estresados, mermando nuestra atención en la conducción, poniendo en riesgo nuestra vida y la de los demás.

E incluso cuando sales antes, estás ya con tal vicio de conducción y de llegar lo antes posible, que aun llegando con tiempo corres el riesgo de tener una actitud agresiva.

Siempre he creído que para conocer bien a una persona debes dejarle conducir, digo: si tú te quieres casar con él o tú te quieres casar con ella, os dais una vuelta en el coche, ya que al volante vas a saber con quién te casas. Porque conduciendo en el tráfico diario perdemos fácilmente toda esa educación administrada y aprendida a lo largo de nuestras vidas.

¿Existe rivalidad entre conductores?

Hay una rivalidad muy fuerte en el tráfico, consecuencia directa de la prisa, que hace que nos repitamos a nosotros mismos: “No tengo tiempo, voy volado, me están esperando, tengo que hacer esto para ver si hago lo otro”; y esto condiciona nuestra actitud en el tráfico. Nos convertimos en personas altamente agresivas. La sociedad, la familia y diferentes instituciones, nos muestran el protocolo a seguir en la conducción. Pero cuando estás ahí fuera, conduciendo, una vez nos sentamos al volante, el resto de conductores se convierten en nuestros rivales y por ende, nosotros hemos pasado a ser el rival del resto de conductores; siendo muy difícil respetar las normas, cumplirlas y recordar cómo deberíamos ser. Todo nos molesta, todo nos incomoda.

¿Cómo podemos solucionarlo?

¿Sabes quién tiene una posibilidad de salvarse de toda esa agresividad al volante? Los niños, porque de momento este problema no lo tienen. Todo lo que hagamos en los chavales puede llegar a fructificar. A mí mi hijo me dice “Papa ¿cómo tiras un papel al suelo?” Yo no estoy educado en eso, yo tiraba los papeles al suelo, soy de esa generación. Por eso es tan necesario reciclarse en una serie de valores a medida que se sucede la vida, porque nunca es tarde. Pero si todo lo que has de aprender, te lo enseñan y lo ves en tus mayores desde que eres pequeño; cuando estos niños sean adultos, no serán un problema al volante.

Yo mismo he llegado a cometer muchas imprudencias al volante y al final he tenido que recordar que las carreteras no son un circuito y he conseguido que mi mujer me pida que vaya más rápido, que en un expiloto como yo, conseguir eso, es un triunfo.

Todos deberíamos recordar que debemos estar atentos y ser responsables en nuestra conducción.

Yo llevo la estrella de María en el coche, con ello lo que pretendo es que, por el mero hecho de llevar la estrella de mi hija me genere una responsabilidad. Porque de alguna manera te estás identificando y te está recordando que, si tienes la necesidad de ser un irresponsable, no lo seas. Si se te despierta la agresividad, debes calmarla, porque llevas un identificativo que deja claro a los demás y a ti mismo, que eres sinónimo de seguridad y solidaridad al volante. 

Sería interesante que los conductores llevaran un distintivo que les distinguiera como conductores solidarios, que cualquier conductor que te viera con ese distintivo supiera que cuenta contigo, que sabe que eres de los suyos y que estás comprometido con la seguridad vial.

Emilio de Villota

¿Qué deberíamos mejorar en nuestra actitud, en nuestra forma de ser, en nuestra formación?

Lo llevamos en el ADN, somos latinos. Hay virtudes, pero también algunas debilidades. Yo soy más español que los toros, pero si tú te vas a Inglaterra y vas por la carretera y te encuentras a cien metros con una persona que se quiere incorporar, el piloto británico le da las luces largas indicando: “te he visto pasa y vamos”. Pero los españoles no estamos dotados de esa educación y solidaridad, por lo que, un conductor le da las largas a otro y el mensaje que recibe es: “no pases”.

¿Cuánto tiempo va a pasar hasta que consigamos hacer las cosas como los conductores británicos? Pues no lo sé, porque es un tema de educación que tiene que venir de padres a hijos.

Entonces, ¿cómo veo yo al conductor español? Pues respecto a un británico le veo a años luz de ser respetuoso con los demás. Aquí en España, de repente dicen: ¿Cómo?, ¿conducción solidaria? Este hombre está mal de la cabeza.

Tenemos un problema de cultura y enseñanza de nuestros jóvenes.

Cuando hablamos de educación, ¿hablamos de educación general o únicamente vial?

Tenemos un claro problema de educación general y luego, más tarde, se añade la falta de educación vial. Pero de inicio y base, el problema lo tenemos en la educación general.

Los tabaqueros, por ejemplo, lo tienen muy claro. Ellos no hacen publicidad a los fumadores, hacen publicidad para los que van a empezar a fumar.

A una persona que fuma Whinston no le vas a cambiar a Malboro. Pero a una persona que se va a incorporar, sí le puedes llevar a Whinston o sí le puedes llevar a Malboro.

A una persona que se va a incorporar a conducir tú le puedes generar unos hábitos. A los 12 o 13 años las personas descubrimos otro mundo. Y solo la gente pequeña, los niños, son realmente inocentes. Y ahí puedes sembrar una verdadera cultura de respeto a los demás y en el caso que estamos hablando, de educación vial.

¿La formación en materia de seguridad vial es efectiva en todos los casos?

Es delicado hacer cursos de conducción o de perfeccionamiento de la conducción en términos generales, sin clasificar el tipo de conductor, ya que corres el riesgo de que sea algo negativo, simplemente por dar un exceso de confianza al conductor. Toda esa formación se puede volver en contra, porque pueden salir de allí creyéndose Carlos Sainz y pensando que ya lo dominan todo y todas las situaciones de riesgo están bajo su control. Pero no es así. “No eres Carlos Sainz y no dominas los entresijos de la conducción”. Y este derrapaje que estás haciendo en el circuito en unas condiciones muy concretas, con este nivel de agua, con este nivel de coche, con estos amortiguadores, estos neumáticos, etc., son cambiantes, no se reproducen exactamente igual que en otros escenarios. Y si tú tienes la sensación de que ya lo dominas, es cuando realmente todo se fastidia y aumenta considerablemente el riesgo de accidente.

Un socio de CEA acudió a nuestra Asesoría Jurídica porque tras darle las luces a un conductor, este se detuvo intercediendo el paso, se bajó del coche y empezó a golpear su vehículo. La gente desconoce que, no únicamente está dando ejemplo de mala educación, sino que es un delito por daños intencionados.

La realidad es que una persona puede ser capaz involuntariamente de matar al volante. Si tú haces una encuesta a un grupo de conductores indistintamente de la edad que tengan y les preguntas “¿Cuántas veces te has picado con otro coche en tu vida?, ¿cuántas veces te has sentido ofendido por otro conductor?” Seguro que todos te responderán que sí a ambas preguntas. Es más, en un alto porcentaje incluso en repetidas ocasiones.

Después de esos momentos en los que has actuado llevado por la rabia y la agresividad es cuando te das cuenta de que has podido matar a una persona. Y sin embargo, como el vehículo es un artilugio más en nuestro día a día, no le damos la importancia y el respeto que realmente tiene, porque en el fondo, los conductores no nos damos cuenta de que el coche puede matar.

Eres embajador del programa VisionZero de Continental donde estáis llevando a cabo una serie de acciones. Cuéntanos qué es VisionZero y cuál es tu aportación como embajador.

Tal y como describe mi hija María en su libro, yo era piloto y corría mucho, a gran velocidad, las miserias de la vida volaban sobre mi casco y no porque no las hubiera sino porque no las veía.

El 11 de octubre de 2013, nos dejó mi hija María, y a través de su libro descubro sus reflexiones. La escuela de Pilotos la compartimos familiarmente y eso nos ha dado la oportunidad de compartir todos las 24 horas del día.

Cuando esto sucedió me pregunté: “¿Qué hago yo dando cursos de conducción? ¿Me voy al Jarama mañana a dar un curso de conducción después de esto?, ¿a qué me tengo que dedicar después de todo esto?, ¿tiene más sentido que me dedique a hacer un curso de conducción o, tiene más sentido que las iniciativas que María ha puesto en marcha, seguir con ellas?”.

Al principio me costó porque cuentas con 10 monoplazas, una infraestructura, un equipo de gente, un equipo de carreras, un montaje bestial, en las carreras teníamos una organización de 70 personas.

Rechacé cualquier tema que tuviera vinculación con el automóvil hasta que llegó Continental con su proyecto VisionZero: cero accidentes, cero lesiones, cero víctimas, estamos trabajando en esa dirección, en todo lo relacionado a la ayuda a la conducción, elementos de seguridad, estructuras, infraestructuras en carreteras, etc.

Tras valorar concienzudamente el proyecto, pensé que valía la pena y decidí seguir adelante con él. Desde entonces cualquier iniciativa que ponga en marcha el grupo en lo referente a la seguridad, yo estoy detrás porque creo en ello.

VisionZero de Continental ha trabajado mucho en todos los escenarios de tecnología: neumáticos, automóvil, componentes, etc.

Emilio de Villota

Dinos un ejemplo de ayuda a la conducción que debiera ser usado y no le damos la importancia necesaria.

Por ejemplo el Bluetooth, un elemento de seguridad básico que puede evitar males mayores de distracción.

Yo creo que el conocimiento de las posibilidades que tiene un automóvil desde el punto de vista de seguridad activa, preventiva, de seguridad activa, obviamente es muy importante y se debe conocer, para no sólo saber cuáles son las limitaciones de nuestro coche. Los coches ahora son tan seguros que cabe la posibilidad de que el conductor no se plantee que el coche se puede salir de la carretera, porque contamos con sistemas de ayuda a la conducción que lo evitarán.

Un chico de 18 años que obtiene el carnet de conducir y coge un coche potente por primera vez en su vida, a cualquier mínimo descuido ante un exceso de velocidad, podrá perder el control del vehículo y provocar un accidente de tráfico, independientemente de los sistemas de ayuda a la conducción que el vehículo pueda llevar. Si no sabemos conducir, siempre tendremos el riesgo de sufrir accidentes.

Quién debiera ser el responsable de explicar a los conductores de qué sistemas tecnológicos de ayuda a la conducción están dotados los vehículos que adquirimos ¿La marca o el comercial que nos atiende?

El comprador ha visto un anuncio que dice “este coche es muy seguro, consume poco y es respetable para el medioambiente”. Todos esos mensajes se los dan todos los fabricantes. Y luego hay otro elemento que es que “me gusta este coche, este coche me gusta y ya está”, entonces lo compro, me voy al concesionario acabo comprándolo y pido consejo, no para variar mi criterio si no para reafirmarme que la decisión mía es la mejor.

El concesionario donde adquirimos el vehículo, debería ser el responsable de explicar al comprador todas las funciones de las que dispone el coche, se entiende que es el que tiene la responsabilidad, puesto que el fabricante a través de sus múltiples anuncios vende seguridad. Por ello entendemos que el coche que nos compramos es seguro, el concesionario debería tener la capacidad de transmitir al comprador el conocimiento y funcionamiento de toda esa tecnología.

Deberían explicarnos qué es el ESP, ABS, ASK, SRF, etc. y cuándo y cómo usarlo.

Los manuales de los fabricantes son libros de lectura y comprensión imposible.

Todas esas siglas que lees en el manual de un fabricante te aburren. La entrega de un vehículo debiera emplear el tiempo necesario para recibir la información y formación oportuna. No debiera ser un mero trámite burocrático de pago.

¿Por qué no existe un código de procedimiento del automóvil?

El código de procedimiento del automóvil no existe, y sería conveniente que se estableciera uno con carácter general. Esto ayudaría a que independientemente del vehículo que estemos usando, la bocina, los intermitentes, el limpiaparabrisas y otra serie de acciones, estarían siempre ocupando los mismos lugares. Pero ante la ausencia de este código de procedimiento, nos encontramos con que cada vez que conducimos un vehículo distinto debemos aprender desde lo esencial hasta lo más complejo.

Emilio, ¿algo más que añadir para visión cero?, ¿algo más que quieras comentar del proyecto de VisionZero?

Pues que todos los años fallecen alrededor de un millón y medio de personas en el mundo por accidentes de tráfico. Y eso debería llevarnos a una reflexión, esto es más serio que todas las guerras juntas y se repite cada año. Entonces si verdaderamente hay un compromiso por solucionarlo. Cero víctimas, cero lesionados y cero accidentes, las cosas tendrían que ir muchísimo más lejos.

Si realmente nos importa la seguridad vial tanto como decimos, si nuestro límite de velocidad es de 120km, ¿por qué nos compramos coches que corren hasta 180 – 200 km/h?, ¿por qué las marcas venden coches que pueden alcanzar tan alta velocidad si no podemos disfrutar de las mismas?

Si soy piloto, véndeme un coche que corra hasta esa velocidad, porque lo necesito, pero no lo necesito para mi día a día o para emprender algún viaje en coche.

No me venda coches de más de 2000 cm3 que con 2000 cm3 ya sacas 200 caballos y ya te pones a 230. No, no se deberían homologar coches que no pueden ir a esa velocidad.

Emilio de Villota

Tu última palabra en esta entrevista es…

Solidaridad.

Voto por una “CONDUCCIÓN SOLIDARIA”, en la que el mensaje principal sea propiciar un buen ambiente alrededor de nuestro comportamiento al volante. Sonreír, saludar, dejar pasar… Imagínate ser feliz conduciendo. Todo lo que nos ha transmitido la sociedad en nuestro comportamiento diario, aplicarlo en nuestra conducción y nuestro gran enemigo es “LA PRISA”, “LLEGO TARDE”...

Rosa M. García Álvarez – Directora de Comunicación CEA

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