El sábado 6 de junio, los socios de CEA se acercaron al número 11 de la calle Cervantes, en el Barrio de las Letras, para visitar la casa donde Lope de Vega pasó sus últimos veinticinco años de vida. La adquirió en 1610 y murió en ella en 1635; el edificio, de 1578, conserva estructuras y estancias originales del siglo XVII, reconstruidas a partir de inventarios, cartas y los propios escritos del autor.

Tras la muerte de Lope, la casa pasó por varias manos y usos —incluido un taller de costura— hasta que en 1862 la Real Academia Española celebró allí el tercer centenario de su nacimiento. Ese homenaje fue el origen de la idea de convertirla en museo, algo que no se hizo realidad hasta 1931, cuando la academia se hizo cargo del inmueble y lo restauró. En la misma calle, entonces llamada de Francos, vivieron también Cervantes y Quevedo: el Barrio de las Letras concentraba en el Siglo de Oro buena parte de la vida teatral de Madrid.
El guía fue desgranando la rutina diaria de la casa, deteniéndose en el estudio, donde se guardan tres manuscritos originales propiedad de la Real Academia Española —"El bastardo Mudarra", "El príncipe despeñado" y "La desdichada Estefanía"— junto a parte del fondo bibliográfico de la época, depositado por la Biblioteca Nacional. La visita continuó por el oratorio, la alcoba donde murió el escritor, la cocina y el comedor, con su vajilla de Talavera del siglo XVII y varios cuadros cedidos por el Museo del Prado.
El recorrido terminó en el jardín, el que Lope llamaba en sus cartas "mi güertecillo": naranjos, laureles y un pozo cuya mitad de granito sigue siendo la original del siglo XVII. Allí, los socios asistieron a una breve representación teatral, algo habitual en este rincón de la casa.
