Entre los años 2007 y 2008, CEA ha formado a 2.406 conductores. Conseguir una conducción lo más económica y eficiente posible ha sido el objetivo a lo largo de estos dos años, en los que ha trabajado junto a la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Comunidad de Madrid y el IDAE.
Los conductores que han participado en la formación redujeron durante el curso un 15% el consumo medio de combustible y un 13% las emisiones de CO2 en el total de la distancia recorrida. La excelente acogida de la Eco-conducción y el cumplimiento de las expectativas de las técnicas invitan a que CEA continúe ofreciendo estos cursos.
Suspenso en Eco-conducción
Sólo uno de cada tres conductores sabe cuáles son las rpm adecuadas para un motor diésel, lo cual sorprende porque en Madrid uno de cada dos coches son diésel. Por otro lado, la mitad de los conductores desconoce que se puede circular a 50 km/h en quinta marcha y son las conductoras las que menos fe tienen en que esto es cierto (sólo cuatro de cada diez lo creen). Los jóvenes menores de 20 años por lo general piensan que no es posible ir más rápido conduciendo de forma
ecológica. También son los que menos conocimientos tienen sobre Ecoconducción, a pesar de que la obtención del permiso es más reciente.
Si nos fijamos en el grado de sociabilidad al volante, podemos señalar que únicamente un 8,6% de los conductores son prosociales, aunque afortunadamente sólo un 2,45% son altamente antisociales. Sólo el 20% de los madrileños afirma que facilita siempre las maniobras a los demás y un 12% asegura que cumple siempre las normas. Del 3% de los conductores
de Madrid que son eficientes, el 98% son, además, prosociales.
Es posible mejorar
Al analizar la forma de conducir, se pudo llegar a las siguientes conclusiones. El 81% de los madrileños no asimila de forma adecuada toda la información necesaria al conducir. El 76% no se anticipa a las situaciones del tráfico. El 78% no gestiona adecuadamente el espacio. Estos pésimos resultados explican por qué el 97% no son eficientes al conducir.
La metodología de formación permite realizar dos recorridos por cada conductor, uno de ‘estilo libre’ y otro ‘tutorizado’ por el profesor. En ambos casos se toman mediciones de consumos y velocidades, tanto instantáneas y como medias. En el recorrido libre, se obtienen los datos para el análisis del perfil del conductor madrileño. En el tutorizado, se mide el potencial de mejora.
Aunque sólo el 3% es eficiente, el potencial de mejora del conductor madrileño es impresionante: pueden consumir un 17% menos de combustible y tardar lo mismo o menos en realizar sus recorridos. Un dato muy significativo es que las mujeres reducen más el consumo que los hombres (20% de reducción frente al 16%).
Si todos los madrileños condujesen como lo hacen en los recorridos ‘tutorizados’, ahorraríamos al año más de 150 millones de euros y dejaríamos de emitir más de 450 millones de Kg de CO2 a la atmósfera.
En la tabla que mostramos en la parte superior de la página, se puede apreciar qué aspectos de la conducción deben mejorar cada uno de los tipos de conductores madrileños.
Así es el Eco-conductor de Madrid
Es un varón (89% de ellos) de 41 años de edad, que realiza unos 23.000 km al año. Conduce un coche diésel de gama media (el 76%). Conoce el 70% de las respuestas de las preguntas sobre Eco-conducción, así como los falsos mitos del ahorro. El
87% conoce las rpm a las que debe circular con un motor diésel. Además de creer que se puede ahorrar tiempo conduciendo de forma eficiente (100%), lo lleva a cabo.
El 80% de ellos respetan siempre las normas de circulación y el 100% facilita las maniobras de los demás. Pero no todo es perfecto, sólo un 26% se muestra tolerante con el resto de conductores.
Su conducción es respetuosa. Circula por el carril adecuado en todo momento (84%), considera al resto de usuarios de su entorno (92%), respetando los pasos de peatones y las maniobras a la circulación de otros conductores. Utiliza de forma
sistemática los intermitentes (88%), ya que entiende la necesidad de evitar riesgos a los demás señalizando en todo momento y con antelación qué tienen previsto hacer. Ayuda a los demás a anticiparse.
Mira lejos al circular (80%), anticipándose a los riesgos. Controla su entorno más cercano (72%), utilizando continuamente las visiones central y lateral. Adapta su velocidad a las condiciones del tráfico (74%), tardando menos en los desplazamientos (es un 10% más rápido). Gestiona el espacio, aunque es donde más puede mejorar, ya que mantiene una distancia de seguridad delantera de entre 2 y 3 segundos (61%) y una distancia lateral (68%) suficiente durante todo
el trayecto.
Su consumo es un 14% inferior a la media de los conductores madrileños (80%), su velocidad media es un 10% superior a la del resto de conductores, porque sabe aprovechar las inercias, usando el freno para adaptar la velocidad, evita paradas innecesarias, su pie es ligero y acelera con suavidad y emplea marchas largas.
Lo que podríamos conseguir
Si todos redujésemos el consumo en un 17%, tal y como se ha comprobado que es posible, lograríamos:
- Doblar el presupuesto en I + D + I de la Comunidad de Madrid.
Los madrileños que conducimos turismos
gastamos más de 1.000 millones de euros en combustible. Si condujésemos de forma eficiente ahorraríamos 183 millones de euros, el equivalente al presupuesto del Gobierno de la Comunidad de Madrid en I+D+I.
- Sembraríamos seis Casas de Campo al año.
Si se condujese de forma eficiente, dejaríamos de emitir a la atmósfera 491 millones de kilogramos de CO2, que sería el equivalente a sembrar 11.500 hectáreas de álamos al año, es decir, seis veces la superficie de la Casa de Campo.
- Salvaríamos miles de vidas.
Las emisiones de gases contaminantes (HC, CO, NOx) producen más de 16.000 muertos en nuestro país. No es posible obtener una medición directa y exacta de la cantidad emitida por el uso de los vehículos en la Comunidad de Madrid, ya que depende de muchas variables. Lo que está claro es que con una conducción
efi ciente se pueden reducir las emisiones en gran medida, haciendo un inmenso favor a la naturaleza y a nosotros mismos.