El cambio climático, la contaminación de las ciudades y otros agentes nocivos para el medio ambiente cada vez nos hacen más difícil compatibilizar progreso y sostenibilidad. Nuestros comportamientos y hábitos de vida, incluyendo el transporte, no favorecen el desarrollo que nos gustaría tener. Si somos más coherentes con nuestros pensamientos y actos sabremos cómo encontrar la solución.
La mayoría de los científicos afirman que el calentamiento global se debe a las emisiones de gases de efecto invernadero, procedentes de la quema de combustibles fósiles. Sus consecuencias son la mayor duración de los periodos de sequía, la
progresiva subida del nivel del mar, el retroceso y desaparición de la nieve acumulada y un cambio en la meteorología
que favorece la desertización de amplias zonas, entre las que se encuentran muchas de nuestro país. Cabe recordar que el efecto invernadero se produce porque los gases acumulados en las capas altas de la atmósfera retienen durante más tiempo la energía emitida por la Tierra hacia el exterior. También hay sustancias acidificantes (NOX, SO2, O3, amoníaco...) que provocan lluvia ácida, causa de la desaparición progresiva de la flora y la fauna y del deterioro de los materiales de construcción, con la degradación de edificios históricos y monumentos que esto supone.
En España, el sector del transporte quema el 60% de todo el petróleo que consumimos, y de este total el tráfico rodado consume el 80%, emitiendo el 40% del CO2. Los motores de combustión interna emiten CO2 tras la correcta combustión del combustible. Así, el consumo de un litro de gasolina genera aproximadamente 2,3 Kg de CO2, mientras que la de un litro de gasóleo 2,6 Kg, lo que supone un 13% más.
Un nuevo estilo de conducción
La solución pasa por reducir el consumo de estos combustibles o por utilizar combustibles que emitan menores cantidades de CO2. Esto podemos conseguirlo efectuando una conducción más económica o utilizando vehículos con motores de menor consumo. Para éstos podemos usar la nueva generación de biocarburantes.
La conducción económica, también llamada eco-conducción, es un nuevo estilo de manejo del vehículo que requiere la aplicación de unas sencillas técnicas que contribuyen a reducir entre un 10 y un 15% el consumo de combustible, reduciendo
así las emisiones de gases al tiempo que mejora notablemente la seguridad en la conducción.
Todo esto se puede llevar a cabo sin reducir la velocidad media en la conducción o aumentar el tiempo de duración del viaje. Estas técnicas se pueden aprender en la Comunidad de Madrid gracias a CEA, que imparte cursos de conducción ecológica totalmente gratuitos.
Si todavía no ha realizado ningún curso de eco-conducción puede apuntarse llamando al teléfono 902 321 909, o ampliar la información en la web: curso de eco-conducción.
Otra buena forma de colaborar con el medio ambiente es escoger un vehículo que contamine menos. Lo primero que hay que pensar es qué potencia es la realmente necesaria, ya que cuanto mayor sea ésta, mayor será su consumo y sus emisiones.
La alternativa son los vehículos híbridos, automóviles que disponen de un motor de combustión interna y otro eléctrico. Las tecnologías híbridas se pueden clasificar así:
- Híbridos Stop–Start: El motor de explosión se apaga automáticamente cuando el coche está parado, y vuelve a ponerse en marcha con la ayuda del motor eléctrico cuando el conductor pisa el acelerador. Esta tecnología proporciona un ahorro de combustible en torno al 10% en tráfico urbano.
- Híbridos ligeros: El motor de combustión interna es el que realiza la función principal y el eléctrico tan
sólo le suministra potencia extra en determinadas condiciones.
- Híbridos puros: Estos vehículos pueden propulsarse con su motor de combustión interna, con el eléctrico o
simultáneamente con ambos.
Biocarburantes: la alternativa
Cada vez más estaciones de servicio en España están optando por combustibles menos contaminantes como el gas licuado del petróleo (GLP) y los biocarburantes.
- El GLP es una mezcla de propano y butano que sólo puede ser utilizada por vehículos con motores de gasolina. Muchos vehículos en Europa son bicombustibles (gasolina y GLP) saliendo ya preparados de fábrica, aunque casi todos los vehículos de gasolina pueden transformarse si se les incorpora un depósito de almacenamiento y se modifica el sistema de alimentación. El rendimiento y potencia de los motores de GLP es muy similar a los de gasolina. Desde el punto de vista medioambiental, las emisiones de CO, NOX, hidrocarburos y partículas son inferiores a los de motores de gasolina y gasóleo, con emisiones de CO2 inferiores a los de gasolina y similares a los de gasóleo.
- Los biocarburantes proceden de materias primas vegetales, se presentan en forma líquida y son aplicables en todos los motores actuales de combustión interna.
- El biodiésel se obtiene a partir de semillas oleaginosas(colza, girasol, palma y soja), y de aceites vegetales usados y grasas de animales. Tiene unas propiedades similares a las del gasóleo, por lo que ya se utiliza como combustible mezclado al 5% con gasóleo. Esta mezcla al 5% reduce entre un 2 y un 2,5% las emisiones de CO2. Otro beneficio medioambiental es que es biodegradable.
- El bioetanol se obtiene a partir de cosechas agrícolas, con la fermentación de azúcar, almidón o celulosa. Puede utilizarse en los motores actuales de gasolina en mezcla del 5% de etanol y 95% de gasolina.