| Pamplona, 16 de diciembre de 2004. Las zonas de aparcamiento de pago de las grandes ciudades se están convirtiendo en una interesante modalidad para penalizar fiscalmente al automovilista e incrementar los ingresos de los Ayuntamientos. Éste es el caso de la anunciada ampliación de la zona azul en Pamplona, que al igual que se ha hecho en ciudades como Madrid y Barcelona, no conllevará una mejora del transporte público y discrimina varias zonas de la ciudad.
En estos momentos, la zona azul de Pamplona cuenta ya con 5.200 plazas que a partir de mayo de 2005 se verán ampliadas con 7.800 más, y que afectarán a 66 calles de la zona norte de Pamplona: La Milagrosa, de Tajonar y Ermitagaña, y de los barrios de Iturrama y San Juan. Aunque se sabe que las tarifas para estas nuevas plazas serán las mismas que las de los primeros sectores de zona azul, ya se ha aprobado un nuevo cambio de precios para el año próximo: 0,25 euros por los 15 primeros minutos y cinco céntimos por cada tres minutos, con un máximo de dos euros por dos horas. Desde CEA, consideramos injustificado este afán recaudatorio del Ayuntamiento y que el conductor sufra una nueva ampliación que, sin lugar a dudas, perjudicará su bolsillo.
No hay un conjunto de acciones que acompañen y hagan eficaz la nueva medida
Por otra parte, el aumento de las zonas azules en distintas ciudades españolas parece estar de "moda". Lo ha quedado demostrado es que no mejoran ni la movilidad ni la velocidad media del transporte, pero sí están proporcionando importantes ingresos a las arcas munipales. Pero desde CEA nos preguntamos, al igual que numerosos automivilistas: ¿ha explicado el Ayuntamiento de Pamplona dónde destinará los ingresos para promover medidas en favor de la movilidad?
Desde CEA, apostamos por un uso racional del vehículo privado, lo que redunda en una mejor movilidad y en un medio ambiente más saludable, pero siempre respetando el principio de libertad de elección de los ciudadanos del medio de transporte que deseen, incluyendo, claró está, el automóvil particular. Porque, ¿alguien cree que los conductores se meten en los insufribles atascos de las ciudades por gusto? Evidentemente no. Y si lo hacen, es debido a que el vehículo privado, en muchas ocasiones, es la menos mala de sus opciones de transporte.
Aparte de ampliar el pago por aparcar en Pamplona, no se anuncian otras medidas de acompañamiento a favor de la movilidad: ¿dónde están los nuevos aparcamientos para bicicletas y motos en el centro de la ciudad?, ¿y el carril bici?, ¿se han reforzado los transportes públicos para asumir la demanda de personas que no podrán usar ahora su vehículo particular?, ¿los nuevos proyectos urbanísticos tienen estudio previo de su impacto en la movilidad? Entendemos que los responsables públicos municipales deberían promover una cultura urbana que no pasara únicamente por discriminar al coche, recaudando únicamente, y que propiciase el uso de los transportes públicos y alternativos.
Por otra parte, con esta medida el Ayuntamiento de Pamplona parece olvidar que la mayoría de desplazamientos realizados en la zona céntrica de la ciudad son por motivos profesionales y, por ejemplo, ¿cuántas plazas de carga y descarga están previstas?
Ante esta medida, desde CEA consideramos que se perjudica al conjunto de automóvilistas de Pamplona, que no se va a lograr el fin que se persigue de favorecer la movilidad, y que deberían adoptarse otro tipo de medidas que, en todo caso, tendrían que estar previamente consensuadas con todos los afectados. |