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Eduquemos al conductor invirtiendo en seguridad vial

AUTOCEA se reunió con Juan Miguel Antoñanzas, actual Presidente de ASEPA (Asociación Española de Profesionales de Automoción) y una persona fundamental en la industria automovilística española. La finalidad era saber todos los puntos de vista sobre la situación del automóvil en España, desde su producción hasta los cambios que le han tocado vivir en toda su vida dedicada al motor

AutoCEA.– ¿Cuándo y por qué se funda ASEPA?
J. M. Antoñanzas.– ASEPA es una asociación de profesionales de automoción fundada hace unos 10 años y basada en la realidad social de que España tiene a la automoción como columna vertebral de su industria y casi de su vida económica. En España, uno de cada 10 trabajadores trabaja por y para el automóvil. En el tema de la exportación, el automóvil ocupa el primer lugar. España además ocupa el cuarto puesto en Europa como país fabricante y el séptimo en el mundo. La mayor parte de las empresas de automoción, entre ellas las más grandes, están en España. El capital, en casi todos los casos, pertenece 100% a las multinacionales y ninguna de ellas es española. Luego, con excepción de algunos casos en la industria auxiliar, que también es importante, es un conjunto empresarial cuyo centro de decisiones está fuera de España. Pero tiene como contrapartida para nuestro país que prácticamente el 95% de todos los dirigentes y profesionales de la automoción, son españoles.

ASEPA, es, posiblemente, el colectivo de profesionales más importante de España. Por ello, decidimos poner juntos a todos estos profesionales, tanto los técnicos industriales como los comerciales o de marketing o la prensa del motor.

AutoCEA.– ¿Qué futuro le ve a la industria del automóvil en España con la competencia de los países del este?
J.M.A.– Evidentemente está habiendo muchas tensiones en el mundo del automóvil y, evidentemente, los países más industrializados van cediendo paso a países que están resurgiendo como fabricantes, como es el caso de los de Oriente. Pero resulta muy difícil deshacer un tejido de producción como el del automóvil, y no sólo a los ligados estrechamente con el automóvil, sino también los indirectos desde el que hace seguros hasta el que sirve gasolina.

Es casi imposible desarraigar del todo la producción de automóvil, aunque hay países que lo han hecho como Inglaterra, que ha dejado de ser productor, salvo alguna excepción. Yo, por ejemplo, cuando era presidente de Seat, exportábamos a Alemania un 10% de coches. Hoy Seat exporta más del 85% de su producción y, básicamente, a Alemania. Y estamos peor colocados geográficamente que Checoslovaquia, donde hay también plantas de Volkswagen y por tanto, el que se siga produciendo en España o no depende de muchas cosas como la disciplina sindical salarial y la flexibilidad en la que hoy no estamos en punta.

Pero de cualquier forma, yo creo que tenemos industria de masa suficiente, al menos, para cuarenta años. Porque tampoco hay que olvidar que los países productores que pueden ser EEUU o Alemania o Francia están tan mal o tan bien como nosotros en temas salariales, en problemáticas sindicales, en dificultades de concentración. No es fácil de deshacer el tejido industrial que hay, incluso de la industria auxiliar. Por tanto, tenemos larga vida y en la distribución, venta y en la postventa, tenemos uno de los índices de crecimiento más alto de Europa. Yo creo que el automóvil en España tiene mucha vida para los próximos 50 años, aunque evidentemente dentro de 50 años habrá alguna planta menos y alguna producción menos porque hay otros países emergentes que estarán donde España estuvo hace treinta años.

AutoCEA.– En la actualidad, el servicio Postventa es uno de los más criticados y a la vez valorados por el automovilista. ¿Cree que estamos ofreciendo un servicio de calidad al usuario?
J.M.A.– Yo creo que hay que mejorarlo. En España estamos en relación con el tema servicio un poco más atrasados que en Alemania. Pero también debo decir que hemos progresado en los últimos 20 años de una manera espectacular. Cuando yo producía los primeros automóviles de mi vida en Barreiros, solía salir de excursión los domingos por la tarde, como todo padre de familia, y me acuerdo que hacíamos pequeños concursos entre mis hijos para ver qué coches y de qué marca estaban en la cuneta con el capo abierto. Hoy no hay coches en la cuneta por dos razones: primero porque son coches mucho mejores y segundo porque hay una asistencia técnica que recoge el vehículo en cinco minutos.

Yo recuerdo que cuando se rompía un coche había que llegar a Madrid y llevarle una pieza de repuesto en un taxi a la tarde siguiente y el coche seguía allí, con el capó abierto. Otro toque de por qué estamos mucho mejor reside en la ampliación de los periodos de garantía. Cuando yo fabricaba automóviles no podíamos dar periodos válidos de garantía porque el coche no aguantaba. Por tanto, la garantía duraba lo que duraba (tres meses, seis meses...) Hoy hay garantías y garantías extendidas en la segunda compra, es decir, hoy la vida del automóvil autosuficiente es mucho más larga. La ventaja o inconveniente es la supermecanización de los coches, que hace que la reparación personal sea prácticamente imposible. Hoy si se te para el coche no puedes hacer más que llamar por teléfono a la grúa.

AutoCEA.– ¿Cree que los constructores tienen que seguir invirtiendo en seguridad o que también debemos intentar concienciar al automovilista?
J.M.A.– Todavía hay que invertir más en seguridad. Y quedan cosas por hacer. Si ves tristemente las estadísticas horribles de fallecidos en fin de semana, es casi un milagro que no se proyecte a más, es decir, en lugar de horrorizarte por ciento y pico muertos lo que hay que ver son las fotos de los 105 vehículos destrozados para poder decir: Dios bendito si ahora me lo explico, no se lo que ha hecho el que conducía este vehículo pero lo que queda es tan poco y tan destrozado que me da a entender que algo no se está haciendo bien. Hay que educar al automovilista pero hay que seguir invirtiendo en seguridad.


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