Siempre he pensado que la verdad
es más interesante que la mentira
Al principio, fueron los periodistas los que estaban tras las noticias vinculadas al sector del automóvil, porque no existía la necesidad, por parte de los fabricantes, de acudir a los medios de comunicación para venderlos. Luego las cosas cambiaron, pero, de cualquier modo, desde que surgió la prensa especializada en motor, la premisa siempre ha sido la de atender el deseo de información que ha tenido y tiene el amante de los coches y el simple comprador. El periodista Enrique Hernández-Luike ha vivido la evolución de este tipo de Prensa y cuenta en esta entrevista su experiencia.
La prensa especializada en el mundo del motor tiene entre sus primeras filas a este conocido periodista, quien, desde su posición, ha sido testigo y transmisor de la evolución de este sector en materia de diseño o en cuestiones referentes a la seguridad de los vehículos.
AUTOCEA: Como periodista del mundo del motor, ¿cuál cree que ha sido la importancia que con el paso del tiempo se le ha dado a este sector en los medios de comunicación?
Enrique Hernández-Luike: Se le ha dado la necesaria, la de que se tuviera información sobre él. Al principio
los automóviles se concebían, no se vendían, y para eso estábamos los periodistas detrás de la noticia. Tenías que hacerte amigo de los técnicos de las fábricas, estar con ellos y descubrir cuándo eran las fechas de lanzamiento… Había que estar atento.
La evolución ha sido enorme. Los periodistas nos dimos cuenta de que más que un deseo, el coche se estaba convirtiendo en una necesidad, y por tanto había que ofrecer información. Yo veía en este periodismo algo en lo que podría trabajar y por mucho tiempo. También entré en él porque me encantaba viajar en moto.
AUTOCEA: ¿Qué cambios en el periodismo ha visto en su trayectoria profesional?
E. H.-L.: Al principio era difícil encontrar a un periodista profesional que quisiera dedicarse al Motor. Había que buscarlos en los mecánicos, en la gente que trabajaba en seguros, en los aficionados al slot... y ha
sido gente que ha llegado a ser muy importante en este campo, porque, aunque no estudiaran periodismo, eran unos amantes del motor. El periodismo ramplón que nos llegaba de las carreras universitarias empezaba siempre igual: “Con un día espléndido en las carreras, con la asistencia del señor alcalde y sus bellas hijas…”.
En el Ministerio de Obras Públicas era donde se registraban los coches que se vendían, y a la hoja diaria que tenían de registro le llamábamos la mosca, por los pocos que se vendían, que compraban los vendedores de coches y las fábricas. Entonces nosotros llegábamos, simpatizábamos con la secretaria/o y nos daba esa información que a los lectores les venía muy bien. Eso me lo copió Tráfico, y cuando ellos empezaron a hacerlo dejé yo de publicarlo.
Después empecé a simpatizar más con ellos para perfeccionar al conductor y les dábamos un premio a los conductores. Desde la revista seguíamos a uno y si cometía un error íbamos a por otro, que, si lo hacía bien, dábamos a Tráfico su matrícula diciendo que era un buen conductor y le mandaban una felicitación.
Después, la noticia te llegaba a través de los inventores, como, por ejemplo, el que nos contaba que había inventado un caucho especial con el que los coches no patinaban y que lo había probado con sus zapatos. O el inventor de un casco que te avisaba si había que girar a derecha o izquierda. Son muchas cosas las que he tenido
que vivir y muchas las que hemos hecho para innovar y ser distintos. A los 13 años editaba una revista, muy pobre, de Semana Santa y Feria, con poesías, los estrenos de las cofradías y caricaturas que dibujaba.
Cuando me vine a Madrid había gente muy buena trabajando y no había hueco para mí. Como tenía que trabajar, comencé a dar clases, hasta que Luis Herranz me dijo si quería estar en Pueblo, donde, al final, me dieron una sección de motor. Eso sí, no fue la primera vinculación que tuve con el motor, ya que previamente en Sevilla había organizado una carrera de motos y escribía sobre la carrera.
Al poco tiempo me llamaron de la revista Motociclismo, que siempre llegaba tarde a los quioscos, para que me hiciese cargo. Me contrataron como editor y casi como director. Me pagaban un sueldo y me daban un tanto por ciento de la publicidad. Para que la revista tuviera más éxito utilicé mi agencia, MotorPress, y así llegar a los diarios y promocionarla mandándoles a ellos información. La revista subió tanto que me propusieron comprarla por
350.000 pesetas. En aquella época no tenía dinero, pero me avalaron.
AUTOCEA: ¿Cuál es la clave de su éxito como editor?
E. H.-L.: El ser un pesado, el decir siempre la verdad, porque yo creo que eso a la gente le convence, le interesa principalmente la honestidad en la información. La base del periodismo es la verdad.
AUTOCEA: ¿Cómo valora la evolución en materia de diseño y seguridad de los vehículos desde que usted comenzó en este campo?
E. H.-L.: Se ha avanzado muchísimo en frenos, en luces, en protección, en elementos de seguridad. El coche de hoy es muy distinto al de antes. Cada día se está avanzando en algo y todavía se puede avanzar mucho más. En las carreras de coches, los vehículos están muy reforzados, y por eso creo que en el futuro el automóvil tendrá que diseñarse con una mayor protección. Personalmente, me pondría el casco en el coche y una sujeción más perfecta.