Normalmente, el conductor percibe estímulos procedentes de la carretera, del medio ambiente, de las condiciones de trafico y del propio vehículo: vibraciones, aceleraciones, ruidos, informaciones a través de diversos indicadores, etc. Estos estímulos deben ser interpretados antes de adoptar una decisión que puede implicar alguna acción sobre cualquiera de los elementos de control del vehículo como son el volante, pedal del acelerador y del freno.
El vehículo por su parte,
recibe del conductor las acciones de control y produce una respuesta en función del comportamiento de sus propios sistemas y de la interacción con el medio como son la calzada y
los efectos aerodinámicos.
La respuesta del vehículo se traducirá en un incremento, decremento o mantenimiento de la velocidad; ascensión por una rampa o descenso por una
pendiente; modificación de su trayectoria; gestión de curvas; vibraciones o ruidos etc. Esta respuesta es percibida por el conductor, quien podrá decidir nuevas actuaciones sobre el vehículo.
La interacción del vehículo con el medio tiene una influencia muy importante en su respuesta. En cuanto a la interacción rueda neumático-calzada, en ella se producen las fuerzas principales
que permiten al vehículo ejecutar las funciones fundamentales relacionadas con sus desplazamiento: fuerzas sustentadoras, de tracción, de frenado y laterales, estas últimas imprescindibles para el guiado del vehículo. Por otra parte, la calzada es la principal
fuente de excitación de las vibraciones verticales; estas producen una modificación
de la carga dinámica sobre cada rueda, de gran importancia en el comportamiento del vehículo y, a su vez influyen directamente en la comodidad de marcha que percibe el conductor (confort).
La geometría y la microgeometría de la calzada, constituyen en general, excitaciones deterministas o aleatorias; la naturaleza y estado de la superficie, el diseño y constitución
del neumático, que condicionan al rozamiento entre ambos elementos en las direcciones
longitudinal y lateral, así como la resistencia a la rodadura, constituyen factores que afectan notablemente al comportamiento general del vehículo: longitudinal, lateral y vertical.
Las acciones del aire sobre el vehículo ejercen igualmente una influencia muy destacada
sobre su comportamiento. En primer lugar, el aire produce una resistencia opuesta al movimiento, que a velocidades medias y altas es la principal componente de la potencia
consumida. Por otra parte, afectan al comportamiento lateral del vehículo, teniendo influencia, aunque reducida en la estabilidad direccional. Por último, se ejerce una fuerza sustentadora
que reduce el peso adherente, en uno o en ambos ejes, con la incidencia negativa en el comportamiento del vehículo que ello comporta, salvo que se instalen dispositivos específicos
que hagan cambiar el sentido a dicha fuerza sustentadora. Las acciones laterales y vertical, adquieren valores de importancia a altas velocidades, esta última es considerable en vehículos
de competición.
Finalmente, debe tenerse en cuenta que la extraordinaria influencia que el medio (superficie de rodadura, aire, condiciones ambientales) ejerce sobre el vehículo, aconseja establecer ciertas hipótesis de uso a la hora de diseñar un automóvil, buscando que su respuesta sea óptima en ciertas condiciones previamente definidas. Si el vehículo opera fuera de tales condiciones,
es previsible que su comportamiento se aleje del deseable.
En cuanto al hombre, su capacidad de percepción y respuesta quedan afectados por un gran número
de variables asociadas a cada persona y su estado psicofisico: carácter, capacidad auditiva, de visión y otras; nivel de cansancio y de atención, conocimientos técnicos relacionados con el vehículo, experiencia de conducción etc. Mediante estudios en simuladores de conducción y
carretera se pueden caracterizar diversos tipos de conductores a través de algunos rasgos de comportamiento como puede ser el tiempo de reacción ante un suceso imprevisto que aconseje modificar las condiciones de marcha del vehículo.
De todos modos, la forma de reaccionar cada conductor, incluso un mismo conductor en diferentes
momentos, puede ser tan distinta que existe una gran dificultad para modelizar matemáticamente el sistema completo.